Finanzas personales

La decisión de comprar un carro

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La decisión de comprar un carro

Comprar un carro hoy en día es prácticamente una necesidad. Salvo algunas situaciones particulares en ciertas ciudades del mundo, podemos afirmar que tener un vehículo es necesario para muchas personas y no un lujo, como quieren hacerlo ver algunos políticos de Latinoamérica.

Tener vehículo es una necesidad, pero no una obligación. Obligaciones son comer y respirar, porque, si no lo hacemos, nos morimos. Tener un vehículo puede hacer que tu vida sea mejor, siempre que tomes la decisión adecuada desde el punto de vista financiero. Si la tomas desde la emoción y el impulso, sin pensarlo bien ni hacer las cuentas correspondientes, esta decisión puede convertirse en una de las peores de tu vida y transformarse en un verdadero tormento.

Es importante que tengas en cuenta que un carro es un gasto, no una inversión. Tu carro no es tu patrimonio; es simplemente tu medio de transporte y, por utilizarlo, debes asumir una serie de gastos de operación. Así como pagas por alquilar una casa, debes mirar tu carro como si fuera un vehículo que alquilas para utilizarlo en tus desplazamientos diarios.

Me refiero a que lo veas como un alquiler porque un carro tiene muchos gastos asociados. Algunos son muy visibles, como la gasolina o la electricidad, mientras que otros permanecen ocultos, como los mantenimientos, los impuestos y los seguros.

Siempre he sido un amante de los carros. Soy un poco friki: no soy ingeniero automotriz ni mecánico, pero siempre he leído y visto cuanto video he podido sobre vehículos. Me emociono cuando veo ciertos carros en las calles. Sin embargo, al mismo tiempo, soy un amante de las finanzas y de la economía. He dedicado mi vida a estos temas y, al final, puedo decirte que ser amante de las finanzas y de los automóviles es un poco incompatible, porque, cuando tomas la decisión de comprar un carro desde la racionalidad financiera, difícilmente podrás complacer por completo a tu lado amante de los carros.

Por eso, desde mi experiencia financiera y mi cariño por los automóviles, voy a dejarte esta guía para que puedas determinar si, de acuerdo con tu situación financiera actual, comprarte un carro es una decisión racional.

Lo primero que debes saber es que comprar un carro de contado puede ser un error. Ese dinero podrías invertirlo a largo plazo y obtener una rentabilidad muchas veces superior a lo que te ahorrarías en intereses al comprarlo de contado. A continuación, te presento un ejemplo con un carro de 100 millones de pesos.

Esto sería lo que pagarías por el crédito, sin dar cuota inicial, utilizando una tasa de referencia del mercado colombiano para este tipo de préstamos y el plazo máximo que suelen otorgar los bancos.

CÁLCULO DEL COSTO TOTAL.png

Por otro lado, así evolucionaría ese dinero si lo invirtieras durante 30 años en el S&P 500, de acuerdo con la rentabilidad histórica que ha mostrado el índice.

Crecimiento de una inversión en el S&P 500.png

Como puedes observar, comprar el carro de contado te privaría de aproximadamente 1.700 millones de pesos de ganancia en el largo plazo, una cifra equivalente a 17 veces el costo inicial del vehículo.

Además, comprarlo a crédito nos ofrece otro beneficio: nos permite ver el carro como lo que realmente es, un gasto, es decir, un alquiler mensual de nuestro medio de transporte.

Adicionalmente, existen otros gastos asociados a la tenencia de un vehículo que conformarán tu gasto mensual total en transporte. Es muy importante calcular esta cifra porque, a partir de ella, podrás determinar si comprar un carro es una decisión responsable que mejorará tu vida o una mala decisión que terminará empeorándola en varios sentidos.

Personalmente, desarrollé una fórmula muy básica para evaluar la decisión de compra. Se trata de una simple división:

INGRESO MENSUAL NECESARIO = GASTOS TOTALES DE TRANSPORTE / 0,3

Como indica la fórmula, lo único que debes hacer es dividir el valor total mensual de tus gastos de transporte entre 0,3. El resultado debe ser igual o inferior a tus ingresos mensuales recurrentes. Si tus ingresos recurrentes son inferiores a ese valor, comprar el carro es una mala idea para tu vida financiera.

Veamos un ejemplo para que el concepto quede más claro.

Supongamos que quieres comprar un carro nuevo de 100 millones de pesos. Para el ejercicio utilizaremos un vehículo a gasolina con un costo promedio de combustible de $400 por kilómetro. No sería un carro especialmente gastón ni particularmente ahorrador, pues tendría un rendimiento aproximado de entre 40 y 45 kilómetros por galón.

También debemos sumar aproximadamente 5 millones de pesos anuales en seguros, incluyendo el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito y el seguro todo riesgo.

Además, debemos agregar un 2 % del valor del vehículo destinado a impuestos y otros gastos: un 1,5 % en impuestos y un 0,5 % en gastos asociados, como peajes y parqueaderos.

Por último, debemos reservar anualmente un 5 % del valor del vehículo para cubrir mantenimientos, tanto durante el primer año como en los años siguientes. Para este vehículo, vamos a asumir un recorrido de 24.000 kilómetros al año.

Estos serían los valores necesarios para calcular el gasto total en transporte

- EJEMPLO DE CÁLCULO - CARRO NUEVO DE $100 MILLONES.png

Como puedes observar, un carro trae consigo una cantidad importante de gastos asociados, muchos de los cuales permanecen ocultos.

Son gastos ocultos porque los mantenimientos y los daños del carro suelen presentarse de manera imprevista. Normalmente, estas situaciones llevan a las personas a endeudarse para cubrirlas o a quedarse sin transporte durante un tiempo porque no cuentan con el dinero necesario para reparar el vehículo inmediatamente.

Por este motivo, el valor destinado al mantenimiento debe corresponder al 5 % anual del precio del carro. A medida que pasen los años, el vehículo te exigirá una mayor inversión en mantenimiento, especialmente a partir del segundo o tercer año.

Por eso, debes contar con un colchón financiero suficiente para cubrir estos gastos con tranquilidad o, en su defecto, disponer de un fondo que te permita cambiar el carro por un modelo más nuevo. Para esto podrías utilizar el dinero que has venido reservando para mantenimientos, sin necesidad de asumir una cuota mensual significativamente mayor.

Este ejercicio está pensado para un carro nuevo, pero también puede aplicarse a los carros usados, aunque con una diferencia importante. En el caso de un vehículo usado, el valor destinado a mantenimiento no debería ser del 5 % de su precio, sino del 12 %.

Esto se debe a que, con cada año de antigüedad, aumenta la probabilidad de tener que asumir mantenimientos costosos y urgentes. Además, el precio utilizado para calcular el porcentaje es considerablemente menor en los carros usados que en los nuevos. Por esta razón, debe aumentarse sustancialmente el porcentaje que se reserva para cubrir estos gastos.

Espero que esta guía te resulte útil al momento de decidir si compras tu primer vehículo o renuevas el que ya tienes. Recuerda que las buenas decisiones financieras son las que mayor impacto pueden tener en tu tranquilidad y en tu felicidad.

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