Economía
La trampa del salario mínimo en Colombia
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La subida del salario mínimo en el año 2026 generó una polémica enorme, en la que se enfrentaron la academia económica ortodoxa y los empresarios con una parte de la sociedad. Esta última defendía que, entre más alto sea el salario mínimo, mejor. Obvio: ¿quién no quiere que todas las personas ganen más? Los primeros, en cambio, defendían que eso representaba una afectación enorme para las empresas y para la economía en general. Más allá de esa discusión y de ese evento particular, a Colombia la aqueja un problema estructural que no creó el gobierno Petro, pero que sí se dedicó a expandir y agravar, dado que su centro ideológico gira en torno a lo mismo: la mal llamada dignidad del trabajador.
Primero vamos a definir el mercado de trabajo y cómo se fijan los salarios en la economía, porque siento bajarte de la nube, pero los salarios en la economía no se fijan por decreto. Los salarios son el precio del mercado laboral y, como su propio nombre lo indica, es un mercado donde oferentes y demandantes van a cumplir su objetivo. En este caso, los oferentes son los trabajadores y los demandantes son los empleadores.
Como es un mercado, es muy fácil entender cómo se encuentra el precio, es decir, el salario: se ubica en el punto en el que se encuentran las curvas de oferta y demanda. Para no complicar la cosa, imagínese un oncólogo ultraespecializado. Imagínese que en Colombia solo hubiera tres personas con ese conocimiento, pero a la vez hubiera 15 clínicas que atienden 90 pacientes al mes cada una y que necesitan a ese profesional en específico. Es humanamente imposible que esos tres profesionales puedan atender a los pacientes de las 15 clínicas. ¿Qué clínicas van a contratar a estos trabajadores? Las que les paguen un mejor salario, es decir, donde la oferta y la demanda se encuentren. Es muy fácil.
Ahora imagínese que tenemos 10 PhD en historia del arte japonés del siglo XIX. ¿Cuántas empresas en Colombia necesitan a este profesional o cuántas universidades necesitan ese conocimiento tan especializado? Prácticamente ninguna. ¿Cuál será su salario? Lo más cercano a cero posible, ya que el servicio que ofrece —conocimiento sobre el arte japonés del siglo XIX— no tiene demanda alguna.
Esta estructura aplica a gran escala y con millones de interacciones anuales en una economía, lo que permite fijar los salarios. ¿Por qué un médico gana X salario o un maestro de obra gana X salario? Porque eso es, en promedio, lo que se les paga en determinado lugar a quienes ejercen esa profesión. Ese es el precio de mercado.
Después de entender cómo se fijan los salarios en la economía, ya podemos entender mejor los conceptos centrales de este artículo: el salario medio y el salario mínimo. El primero es el promedio de todos los sueldos de la economía; es el resultado de sumar todos los sueldos y dividirlos entre el número de trabajadores. El salario mínimo, por su parte, es el salario mínimo que le permite a una persona subsistir. Abstrayendo el concepto al máximo, podemos decir que el salario mínimo es el salario que se paga como mínimo para no caer en esclavitud. Es decir, a nivel conceptual, pagar menos del salario mínimo no es tener un empleado, sino un esclavo. Ojo: estamos abstrayendo a nivel conceptual; esa no es necesariamente la realidad.
En Colombia tenemos un problema que no he visto en ninguna otra economía relevante, y es un problema al que me ha costado encontrarle una causa clara: la paridad tan grande que hay entre el salario mínimo y el salario medio. Esa paridad se vio aumentada con las fuertes subidas realizadas por el gobierno Petro.
En el país tenemos que la relación entre salario mínimo y salario medio para el año 2026 es del 93% a nivel nacional y del 81% en las 13 principales ciudades. Son valores muy lejanos a los de economías comparables de la región como México, con 73%; Panamá, con 54%; Brasil, con 45%; Perú, con 57%; Argentina, con 46%; o a los de economías asiáticas y desarrolladas como Estados Unidos, con 17%; Canadá, con 49%; España, con 60%; Alemania, con 45%; Japón, con 47%; Vietnam, con 57%; y Corea del Sur, con 61%.
Como vemos, al compararnos con pares regionales y mundiales, nuestras cifras son de escándalo. Y es más preocupante aún porque, si bien en el gobierno Petro la situación se agravó, esto venía de antes: en el año 2018 la relación era del 86%, todavía muy por encima de otros países.
Querido lector, usted se preguntará qué pasa con esas cifras, qué hay de grave en ellas. Déjeme explicarle por qué sí es grave e importante: la relación entre salario medio y salario mínimo nos permite observar qué tan bajos son los salarios en una economía. Recordemos los conceptos expuestos anteriormente. Si la relación es alta, cercana al 100%, significa que es una economía de salarios bajos, porque la mayoría de trabajadores ganan el mínimo o menos. Si la relación es baja, significa lo contrario: una economía de salarios altos.
Colombia es una economía de salarios bajos, donde la principal causa de ello es la estructura de su economía. Colombia es una economía de servicios altamente informal, y dicha informalidad hace que los salarios sean bajos. Es una informalidad derivada de una economía débil que no logra crecer lo suficiente para generar la cantidad de empleo formal necesaria para absorber el crecimiento poblacional.
Esta informalidad golpea directamente al empleo. Como se observa en la tabla adjunta, el 49% de los empleados en Colombia gana menos de un salario mínimo. Y si sumamos a quienes ganan exactamente un salario mínimo, tenemos que el 60% de la economía colombiana gana un salario mínimo o menos. Es por esta razón que la relación entre salarios en Colombia es tan alta.

Pero antes de que le echemos toda la culpa a la informalidad, hay que ver un dato muy revelador: una economía como la peruana tiene niveles de informalidad incluso superiores a los colombianos, pero su relación entre salario medio y salario mínimo es mucho menor que la de Colombia. Entonces, ¿por qué se da esto si no es solo por la informalidad?
En parte sí se da por la informalidad, pero la informalidad es más una consecuencia del problema que la causa. En el análisis que he hecho, he encontrado que las principales causas son la estructura de las economías y la parte legal del mercado laboral. En Colombia, particularmente, tenemos un mercado laboral muy rígido y con normas pensadas para proteger a los sindicalistas. Lastimosamente, menos del 15% de los trabajadores pertenece a ese club; el resto queda a merced de la informalidad.
En Colombia, culturalmente, se ha establecido el salario mínimo como el salario base de la economía, cuando no debería ser así. El salario mínimo es el mínimo de subsistencia; es decir, debería estar muy cerca del valor establecido como línea de pobreza por el gobierno, para así darles la oportunidad a millones de personas que no alcanzan el salario mínimo de ingresar a la formalidad y acceder a los beneficios que esto trae, como cotizar para una pensión.
La parte estructural de la economía es muy difícil de corregir; se necesitan décadas. Las economías latinas son economías de servicios de baja cualificación, lo que lleva a bajos salarios per se. Para cambiar esto se debe migrar hacia economías industriales o hacia servicios de alta cualificación, como la propiedad intelectual de tecnología.
Lo que sí se puede cambiar es la estructura del salario mínimo. El gobierno puede crear un salario base por sector, que sería el mínimo actual, prohibiendo la reducción de ese salario a quienes ya lo disfrutan, y bajando el salario mínimo general al valor de la línea de pobreza, que es de $500.000. Así se permitirían cotizaciones a seguridad social desde ese valor, se formalizaría a millones de personas y se otorgarían oportunidades a quienes el propio sistema legal margina
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